Más sabe el Tuca

Por Anjo Nava

El primer gol del duelo entre universitarios cayó cuando apenas había transcurrido el primer minuto del segundo tiempo. Era el partido de vuelta entre los Pumas de la U.N.A.M. y los Tecos de la Autónoma de Guadalajara. Ismael Íñiguez recorría la banda izquierda sin que ninguno de los contenciones zapopanos pusieran algún tipo de resistencia. Centros peligrosos y entradas enérgicas al área, complementadas por el ariete argentino Martín Bravo, Pumas parecía estar muy cerca de la segunda anotación.

Los de la U.N.A.M. se volcaban hacia delante con orden y llegadas. Sin embargo, en el minuto 60, anunciaban su primera modificación táctica. Ricardo Ferreti mandaba al campo a David Toledo por el propio Íñiguez, un cambio hombre por hombre, cuando éste estaba dando un partidazo. Incluso en la transmisión, Beto Aspe preguntaba si el cambio había sido por lesión, a lo que le respondieron que no. Pero lo más extraño pasó cuatro minutos después. El árbitro detenía, nuevamente, el juego para que ingresara Juan Francisco Palencia por, nada más ni nada menos que, Martín Bravo. En cinco minutos el Tuca había sacado a sus dos mejores jugadores. Las filas de los Tecos, que nunca fueron del todo ofensivas, se comprimieron más, resguardándose en su área de las embestidas universitarias. El “piojo” Herrera se conformaba con la derrota a uno, pero que era suficiente para clasificarlos a las semifinales.

Nadie rockea el banderín de aire como Paco Palencia

Nadie rockea el "banderín de aire" como Paco Palencia

El flujo del juego se estancó. El catenaccio, aunque espantoso para el entretenimiento de los aficionados, parecía estar funcionándole al técnico de los Tecolotes, quienes entregaron el balón a los Pumas. A pesar de los bizarros cambios del equipo dentro de la cancha, la estrategia no sufrió alteraciones; siguieron teniendo llegada, aunque más torpe y trabada. Fue hasta que en el minuto 85, Paco Palencia sacó un tiro raso y sin fuerza, pero muy bien colocado que le fue imposible detener al Chuy Corona.

El gol, además de clasificar al equipo capitalino, le dio una estocada anímica a los Tecos. Habían ya hecho todos los cambios —todos para fortalecer su defensa— y ahora estaban obligados a buscar una anotación. Pero fue el segundo cambio del Tuca quien definió el partido. En una llegada al área y con todo el tiempo del mundo para disparar, Toledo anotó en el minuto 90 del partido.

Hasta este momento, los cambios del Tuca habían sido inexplicables, y no es que el técnico predijera lo que estaría a punto de suceder, es lo que el técnico sabe que provoca darle un voto de confianza a sus jugadores, y claro, tener un poco de suerte.

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