¿Qué diablos pasó con el Real Madrid?

Por Íñigo Fernández

Real Madrid C. F.

Real Madrid C. F.

No soy madridista y, salvo que ocurra una auténtica desgracia en mi vida, jamás lo seré. Ello, sin embargo, no significa que me guste verlo hundido en crisis. En la liga española se necesitan contrapesos, así, a un Barça poderoso corresponde un Real Madrid que también lo sea.

En cambio, la presente ha sido una de las temporadas más irregulares en su historia. Con Bernard Schuster en el banquillo, inició de la misma manera en la que se proclamó campeón en el torneo 2007-2008: ganando, pero sin convencer; sin embargo, la buena estrella le duró poco pues los malos resultados en la Champions y en la Liga, aunados a una eliminación temprana en la Copa del Rey ante el “Real Unión Irún” y un comentario desafortunado de Schuster en el que aseguraba que era imposible que el Madrid ganara al Barça en el derby español, fueron factores que llevaron a su destitución en diciembre del 2009

En cambio, con Juande Ramos el equipo se compuso; aprovechó una serie de pinchazos del Barça para acortar distancias y, finalmente, rivalizar dignamente con su sempiterno rival. Muchos que descartábamos una posible resurrección de los merengues nos vimos obligados a tragarnos nuestras palabras y contemplar la posibilidad de que el campeonato culminara de forma diferente a la pensada.

Sin embargo, el 2 de junio del 2009 esta historia cambió para retomar su cauce original. Una goleada lapidaria  -2 a 6- sufrida en casa a manos de los culés, no sólo le quitó al Madrid las posibilidades de coronarse campeón de España, sino que le sumió en una vorágine de desánimo que le llevaría a perder todos los partidos restantes y a hacer uno de los mayores ridículos en la historia reciente del futbol español.

Pocas veces en mi vida he visto a un equipo, grande o chico, da igual, caerse de la forma en la que lo hizo el Real Madrid este año; pocas veces en mi vida vi a los jugadores merengues jugar tan mal en tantos partidos, del mismo modo, que pocas veces he visto a un Real Madrid que diera tanta pena.

No me queda la menor duda de que Florentino Pérez, en su calidad de nuevo presidente del equipo, levantará de nueva cuenta al equipo en un intento por hacer unos “galácticos reloaded” por la gracia de su chequera. Si bien ya lo hizo en el pasado y de manera exitosa, los tiempos cambian y Pérez debe estar consciente de que las fórmulas probadas no siempre dan los mismos resultados.

La liga terminó y con ella los sueños de algunos y las pesadillas para otros. Para el próximo torneo no pido mucho, tan sólo tres cosas:

1.- Que el Sporting mantenga de nuevo la categoría

2.- Que ya no nos goleen ni el Barça ni el Real Madrid

3.- Que el Real Madrid sea un rival digno del Barça (que no es lo mismo que pedir que quede campeón, ojo).

De la Final soñada y el futbol perfecto

Por Carlos Villalpando

Hay que decirlo así: El FC Barcelona es el merecido ganador de la batalla de Roma. Neutralizaron a un Manchester United desconocido, sin pies, cabeza o corazón. A partir del minuto 9, todo fue blaugrana. Felicidades al club y a sus seguidores, pues el día de hoy han logrado lo que muy pocos: consagrarse como uno de los mejores y más completos equipos de futbol que este bello deporte haya visto. Lo dije alguna vez: este Barcelona me parece el mejor de todos los tiempos; mejor que el de Maradona, Rivaldo y que el fabuloso dream team de los noventa. Mejor que todos ellos. Y es que en todas sus líneas no hay un frente flojo: desde Valdés que, aceptémoslo, ha mejorado enormidades desde aquel Valdés al que se le escapaban las pelotas cual si fueran de mantequilla, hasta una delantera explosiva con, para mi gusto, el mejor jugador del mundo. Podría haber sucedido que este partido se perdiera y aún así, sostendría mi argumento.

El Barcelona tricampeón

El Barcelona tricampeón. Foto: AFP

Lo que más resalta en mi mente sobre esta Final es el estilo de futbol practicado. Hay muchísimos estilos y formas de jugar al futbol: desde el catenaccio clásicamente italiano hasta el futbol vertical de los ingleses. Hay quienes creen, como Rafael Benítez, que el futbol es como la matemática y que si no es perfecto, algo no funcionó en la ecuación. Gigantes tácticos cuyo entendimiento del deporte sobrepasa a la mayoría. Hay quienes también piensan que primero ganar a jugar bonito (el Tuca Ferretti viene a la mente). Pero lo verdaderamente destacable de esta Final es la calidad de futbol ofrecido. Los dos mejores equipos del mundo (me parece que es indiscutible) juegan un futbol alegre, vistoso y lo que es más, efectivo. Los dos mejores jugadores del mundo, Messi y Ronaldo, practican un juego vistoso, gambetero, rápido, explosivo y efervescente. Esto es lo que más gusto me da: jugar bonito sí puede ser sinónimo de ganar.

Se puede discutir quién fue el genio culpable de que los jóvenes estén desarmando a los jugadores veteranos y lleguen a discutirse el título del mejor jugador del mundo. Algunos dirán que Ronaldinho, otros que Zidane y algunos irán tan lejos como para decir que el precursor de todo esto fue Diego Armando Maradona.

Yo recuerdo, a contraesquina de mi departamento en Madrid, en una cancha de futbol rápido, jugar contra escuincles de 10 y 15 años que, pesadamente influenciados por el juego de Ronaldinho, no tanto jugaban futbol como bailaban con el balón. Era un duelo de gambetas, fintas y demás alebrijes que jamás rebasaba la media cancha. Era cuestión de meter el pie, sacarles el balón y tirar para ganar. Pero fue el comienzo (algunos de esos niños estarían en edad de debutar con algún equipo si así quisieran dentro de poco) de lo que parece ser una nueva generación de futbolistas. Futbolistas con alma latina, sabor y candela, amor por el juego y sobre todo por la diversión que éste brinda.

Tras ver que los mejores jugadores del mundo tienen 21 (Messi) y 24 años (Ronaldo), me llena de ilusión el saber que la nueva oleada de jóvenes puede cambiar la cara de un futbol táctico, clásico e incluso en ocasiones aburrido para llenarnos los ojos de esperanza, maravillarnos con sus toques y sorprendernos con su descaro. Porque el futbol es un juego y hay que divertirse jugándolo.

Yo, humildemente, solamente agradezco la cortesía.

Ronaldo y Messi, los mejores del mundo

Ronaldo y Messi, los mejores del mundo

Barcelona está en Roma

Por Laones Galli

La ciudad de Barcelona ha vivido un mes de mayo muy particular: de festejo en festejo. A partir de la victoria 6 a 2 en el Santiago Bernabeu, las alegrías se sucedieron y los Barcelonistas (es decir una mezcla de Catalanes, sudamericanos, indios, chinos, pakistaníes, magrebíes y muchos etcéteras) no pararon de salir a las calles a festejar: primero con el agónico gol de Iniesta contra el Chelsea en semifinales de Champions, después con la probable victoria ante el Villarreal en el Camp Nou (festejo anticipado que no se concretó), después la Copa del Rey y finalmente la liga dos veces, cuando el Madrid perdió contra el Villarreal y el sábado pasado. De todos esos festejos, el de hoy, si se diera, sería, todo parece indicar, el más importante. Tal vez porque es el más difícil de conseguir.

La Rambla de Canaletes, lugar predilecto de los culés para los festejos.

La Rambla de Canaletes, lugar predilecto de los culés para los festejos.

Desde hace unas dos semanas, pero particularmente desde el show del sábado por la noche en el Camp Nou, ya no se habla de otra cosa en la ciudad. El azul grana del Barça junto con el amarillo y rojo de Catalunya tiñen los balcones dándole a las calles, de por sí coloridas, una expresión aun más alegre. En el transporte colectivo, en las oficinas, en los clubes deportivos, en los parques, en las plazas, los comentarios son siempre los mismos: ¿podremos frenar a Ronaldo?, ¿quién será el lateral izquierdo?, ¿jugarán Henry e Iniesta como titulares?, ¿podremos desarrollar nuestro juego? ¿marcará Eto’o?, ¿será Messi elegido el mejor jugador del año?…

En la televisión catalana pasa lo mismo. Desde los programas cómicos hasta los de arte hablan de fútbol. Hay, incluso, una serie de humor llamada “Crackovia” en la que se imita a los principales jugadores del equipo y al final cantan una canción que, con el ritmo de “we will rock you” de Queen, repite hasta el hartazgo: “Copa, Lliga i Champions.” Esa canción se escucha por todos lados. Ayer por la noche, en un programa cultural llamado “Ánima”, un coreógrafo estuvo comentando los pasos de baile de cada uno de los jugadores del equipo.

Una de las claves para esta noche: si Messi festeja, es probable que festeje toda Barcelona.

Una de las claves para esta noche: si Messi festeja, es probable que festeje toda Barcelona.

Es que los de Guardiola han ido haciendo crecer la ilusión de una hazaña que parecía imposible pero que hoy está a sólo 90 minutos de conseguirse. Una hazaña que sólo su rival de hoy ha conseguido: la triple corona (“Copa, Lliga i Champions”). Una hazaña que, para incrementar un poco más esas coincidencias que atraen a los medios, fue conseguida aquí, en Barcelona, en 1999. Diez años después, ésta ciudad ya no está aquí, está en Roma. Todos hacen planes para ver el partido: dónde, cómo y con quién. La tensión crece minuto a minuto, es probable que para las 8:45 la ciudad esté paralizada. La pregunta es si a eso de las once estará todo el mundo triste en sus casas o en las calles gritando el clásico: “¡Visca el Barça i Visca Catalunya!”

Un jugador desequilibrante

Por Laones Galli

El Barcelona tiene a quien, dicen, es el mejor jugador de fútbol del mundo: Lionel Messi. Tiene al motor de la selección campeona de Europa, Iniesta y Xavi. Tiene quizás al mejor lateral derecho del mundo, Dani Alves. Tiene a Carles Puyol. Tiene al goleador de la selección francesa campeona del mundo en el 98, Henry. Y así, en cada línea, estrella tras estrella. Sin embargo, casi ninguno de sus jugadores pertenece a ese universo conocido como los “mediáticos”. Y si lo hacían, han bajado su perfil. Así, la solidaridad, el juego sin egoísmos, es una de las principales virtudes del equipo de Guardiola. Hay un jugador que rompe con este equilibrio de “humildad y trabajo”, un jugador desequilibrante, su nombre es Samuel Eto’o.

El año pasado, cuando se fueron Rijkaard, Ronaldinho y Deco, el nombre del camerunés era de los que sonaban más fuerte para dejar el Barça. Sospecho que algo de ese “egoísmo” inherente a cualquier centrodelantero estaría en la base de esta resolución. Las declaraciones de Eto’o tampoco ayudan mucho.

Finalmente se quedó, su juego ha sido fundamental para los títulos obtenidos hasta ahora y sería irreemplazable en la final de Roma el 27 de mayo. Con sus 29 goles en la Liga española está a un paso de consagrarse como pichichi y botín de oro, máximo goleador de todo el continente europeo. Pero justamente la cercanía de estos logros está afectando su juego y, en consecuencia, el de todo el equipo. Y es que el camerunés ya lleva dos años perdiendo estos títulos en la última fecha, primero con Forlán (que es quien ahora lo sigue más de cerca) y luego con Villa (el jugador del Valencia está ahora a cuatro goles).

Ayer, en el partido contra el Mallorca, el único de los que probablemente serán titulares en Roma que jugó fue Samuel Eto’o, una concesión de Guardiola para las ambiciones goleadoras de “El león indomable”. Todos los demás estuvieron para asistirlo, sobre todo Bojan. Cada vez que estaban cerca del gol le cedían la pelota. El resultado fue un gol anotado y muchos errados, cinco mano a mano con el portero, un remate de cabeza en  el travesaño y un penal en el poste derecho. Y, sobre todo, el resultado fue Mallorca 2 – Barcelona 1.

Eto'o: “El león indomable”

Eto'o: “El león indomable”

Con todo esto ocurriendo en el campo de juego, con la gran solidaridad que mostraron sus compañeros con él  (Jorge Valdano, comentando el partido para la Sexta llegó a decir: “lo que está claro es que Eto’o tiene grandes compañeros”), el camerunés igual se enojaba cada vez que alguien se atrevía a rematar a portería sin dársela a él. ¿Qué pasará ahora que quedan dos fechas para el final, caundo el Barça ya es campeón y todo el mundo piensa que “Samu” será uno de los que se vayan para la siguiente temporada? ¿Guardiola le seguirá dando chance en el equipo, aún a riesgo de que sufra una lesión y no pueda jugar el 27? ¿Sus compañeros le seguirán dando todos los balones? Y si todo esto ocurre: ¿Eto’o las meterá? Habrá que esperar.

De “retirado” a “estrella joven” en sólo 3 años

Por Laones Galli

Ayer, mientras todos los jugadores festejaban inundando el campo de juego con el tradicional séquito de periodistas que matarían por una nota, mientras la Rambla de Canaletes se llenaba de gente, mientras en Plaza Catalunya una pantalla gigante descubría el letrero “Felicitats campións!” y en cada calle de Barcelona se escuchaban los cantos de la victoria hasta altas horas de la noche, un hombre miraba solo, parado en el centro de la cancha, toda la algarabía, con un sonrisa incrédula, tratando seguramente de guardar los recuerdos de su primera copa como entrenador, era  Josep Guardiola.

Los jugadores festejan la obtención de la copa del rey

Los jugadores festejan la obtención de la copa del rey

Hoy, cuando finalmente este Barça tan alabado tiene un reconocimiento oficial, habría que recordar que hace menos de un año se vivía el fracaso absoluto: se había perdido todo, no se le renovaba el contrato a Rijkaard y dos “históricos” como Ronaldinho y Deco dejaban el equipo. Hace poquito más de un año (el 8/5/08), Joan Laporta hacía oficial la contratación de Guardiola como técnico  del Fútbol Club Barcelona. Quien esto escribe tiene en la memoria algo todavía más remoto, Guardiola al costado de la cancha en Tuxtla Gutiérrez, en sus últimos días de jugador, luego de haber marcado un gol para los Dorados de Sinaloa, esperando ansioso que el final del partido decretara el triunfo tan necesario para una permanencia que al final no se logró. De aquello hasta aquí, del Víctor Manuel Reyna a Mestalla, han pasado sólo tres años.

Pero en mucho menos tiempo, apenas unos meses, Guardiola ha concretado el que para muchos es el mejor fútbol del planeta. Un juego que deslumbra, es cierto, por la técnica individual de sus estrellas, Iniesta, Messi, Xavi, Henry, por decir algunos, pero que, sobre todo, descolla en lo colectivo. Cuando uno ve jugar al Barça y lo compara con otros equipos que también tienen muchas luminarias (el Real Madrid para no ir muy lejos) entiende que la diferencia es la cabeza que hay detrás, no sólo a nivel estratégico, también a nivel humano. La solidaridad con la que enfrenta los partidos el conjunto de Guardiola se ha visto pocas veces en equipos con  este nivel, y me refiero sobre todo al perfil mediático, de jugadores.

Guardiola desde el costado de la cancha

Guardiola desde el costado de la cancha

Supongo que todo eso estaría pasando por su cabeza ayer, una mezcla de nostalgia por el pasado de jugador e ilusión por el futuro de gloria como entrenador. Añorando los pantalones cortos pero sintiéndose cómodo con el elegante traje de director, como un joven titiritero a quien le dan por primera vez las riendas del asunto y monta un espectáculo que nadie había podido lograr antes. Sospecho que la manida cita de “El Fausto” de Goethe “¡Detente, instante, eres tan bello!” no le debe haber sido ajena. O quizás no, quizás estuviera mirando, más allá de ese momento, la copa de la liga española que seguramente obtenga este fin de semana, o la Champions del 27 de mayo: la triple corona. Algo que sólo un director técnico, y no precisamente joven, ha conseguido en la historia, ese que será justamente su rival ese día, Sir Alex Ferguson.