Ese fantasma llamado Estados Unidos

Por Iñigo Fernández

Simplemente, hoy no disfruté la comida. Ese 2-0 con que Estados Unidos atragantó a España impidió que disfrutara los tacos que me estaba zampando. Ésta es una cuestión de karma, no tengo la menor duda de ello.

Dos son mis selecciones y entre ellas se halla dividio mi corazón: la mexicana y la española. Y hoy he comprobado que a ambas las une algo más que el deporte y la lengua: comparten el mismo “fantasma”: Estados Unidos. De muchos es conocido el “dominio futbolero” que Estados Unidos ejerce sobre nuestra querida selección. Juegue bien o mal, dos o tres contraataques les basta a los estadounidenses para hacer patente su localía ante el TRI. En cambio, cuando vienen aquí,  los llevamos a un estadio Azteca a reventar de hinchas mexicanos para vencerlos a duras penas.

Todo pasa y nada es, decía el filósofo griego y así lo entiendo. México ya no es más el gigante de la CONCACAF y su lugar es ocupado por Estados Unidos, también lo entiendo, aunque no me agrada. Y es por ello que el partido de hoy representaba, al menos para mí, una revancha, una posibilidad de ver derrotado al fin a nuestro sempiterno rival en el campo de juego, y en el de batalla también. Sin embargo, las cosas no se dieron como lo deseaba.

Esta vez la selección española no pudo

Esta vez la selección española no pudo

Si España jugó bien o mal, lo ignoro. Según mi padre, con quien hablé hace unos minutos, la “furia roja” lo hizo peor que nunca y Estados Unidos, en contraparte, casi a la perfección. Dos circunstancias que, sumadas, acabaron con las ilusiones de la selección campeona de Europa, al tiempo que me desquiciaron de tal forma que, por un momento, confundí la casaca roja con la verde y los calzoncillos azules por los blancos.

Los agoreros han comenzado a hablar y aseguran que la selección española no es tan buena como se decía días atrás y que el panorama para la nuestra es desolador pues augura una derrota segura. Puestos a buscar algo bueno en la derrota, con el deseo de calmar ese ardor que me carcome, me parece que este partido demuestra lo contrario puesto que si bien en el papel hay equipos “grandes” y otros “pequeños”, en el campo de juego hay una historia que se escribe más allá de las trayectorias, los resultados y los  jugadores. Y eso es lo que espero que suceda este 12 de agosto ante Estados Unidos.

Anuncios