Valverde se saca la espina.

Por Laones Galli.

Por fin, Alejandro Valverde llega con la malla de líder al final de una gran vuelta.

Por fin, Alejandro Valverde llega con la malla de líder al final de una gran vuelta.

Alejandro Valverde era uno de esos deportistas que están en el límite de la grandeza.

Un ciclista de etapas geniales e inolvidables, como aquel ascenso a Courchevel en el tour del 2005, doblegando a Armstrong en un increíble mano a mano.
Uno de esos que se convierten en líderes de equipo pero siempre tienen a los directores técnicos mordiéndose las uñas en los ascensos difíciles, anticipando la temida “pájara”, como le dicen en españa a eso que nadie sabrá nunca bien si tiene que ver más con la glucosa que con la mente o viceversa.

Un excelente clasicómano que, por algún motivo u otro, siempre defraudaba en las competencias de largo aliento.

Pues esos días se acabaron: hoy Valverde llegó con la malla oro a Madrid (será el último ciclista que lo haga: el año que viene pasará a ser roja) y ganó su primera gran vuelta. Se sacó de encima a Samuel Sánchez (segundo), a Cadel Evans (tercero. otro que vaya si tiene espinas que sacarse), a Ivan Basso (cuarto), a los Schleck (abandonaron los dos)… Pero sobre todo, se sacó de encima la pesada losa de ser el que siempre se queda en la puerta.

No es poca cosa.

“El tour y el mundial son objetivos razonables” dijo.

Algo de razón tiene, cuando se mata al fantasma de la derrota, todo puede ser.

Primera vez en el Camp Nou


Por Laones Galli.

Messi, convertido en el jugador mejor pagado del mundo, hizo dos goles. ¿Cuánto vale cada uno?

Messi, convertido en el jugador mejor pagado del mundo, hizo dos goles. ¿Cuánto vale cada uno?

Ayer fui por primera vez al Camp Nou.

Pagué 52 euros, la entrada más barata.

Vi 7 goles, a 7.5 euros el gol.

Aunque no sé porque el último, el 5 a 2, de Messi, fue una obra de arte, una maravilla de pases rápidos de Iniesta (que volvió a jugar) y Dani Alves.Capaz que ese me salió 46 y los otros 1 euro cada uno.

Pero no, porque el primero, el de Ibrahimovic, viene de un pase de Busquets carísimo y la definición, al más puro estilo Romario, ¿cuánto vale?

¿Y el segundo (primero de Messi)? Bueno, no sabría decir porque el arquero (al igual que en el de Dani Alves) deja bastante que desear, a pesar del amague y del pase de xavi (carísimo también).

Ahora que lo pienso, en el gol de Keita, la jugada de Messi (que le da el pase) bien podía haber costado los 52 euros de la entrada y los otros goles ser de regalo. Capaz que sí.

Ayer fui por primera vez al Camp Nou.

(Ah, me olvidaba, también hizo uno agüero y otro forlán)

Este tipo no es humano

por Carlos Villalpando

Lo ha vuelto a hacer. El jamaicano Usain Saint Leo Bolt ha demostrado una vez más que es un prodigio de la naturaleza. En el Mundial de Atletismo, que se lleva a cabo en Berlín, Bolt ha asombrado al mundo una vez más en dos de las pruebas deportivas más espectaculares que existen.

Apunta a las estrellas, atlante

Apunta a las estrellas, atlante. Bolt le hace honor a su nombre.

Un prodigio genético, a sus casi 2 metros de estatura tiene una coordinación motriz extraña para gente de su estatura. Además, tiene perfectamente controlado el TNT que lleva en sus poderosos e invencibles músculos. Hay que analizar lo que tal fenómeno de la naturaleza ha causado:

– El récord de los 100 metros planos se había logrado bajar 12 centésimas de segundo desde Carl Lewis, en el ’91, y hasta Asafa Powell, en el ’07. Notable, sí. Entonces llegó Bolt: de entrada, le bajó 2 centésimas (.02”) al récord de Powell. En poco más de un año (15 meses desde Nueva York) él sólo ha bajado su propio récord en 14 centésimas. Los demás tardaron 16 años en bajarlo 12. Él, en poco más de un año, lo ha bajado en 14.

– El récord de los 200 metros planos (se dice que la verdadera prueba más veloz del mundo deportivo) lo portaba orgulloso Michael Johnson, el mismo Johnson que nos deslumbró en Atlanta ’96, con un crono de 19”32. Este récord había sido reducido en 52 centésimas desde que se instauró el reloj electrónico, en México ’68, y hasta Atlanta ’96. Entonces volvió a llegar Bolt y de entrada rebajó otras 2 centésimas al récord en Beijing. Un año después, ha restado 11 centésimas (¡ONCE!) a su propio récord. En total, ha reducido el récord de Johnson por 13 centésimas.

A casi 6 metros de Edward, Bolt rompió su propia marca

A casi 6 metros de Edward, Bolt rompió su propia marca.

Bolt es de lo más destacado que hemos presenciado en el último año – y en toda la historia – en cuanto a lo que capacidades humanas se refiere. Nos ha asombrado, inspirado y dejado atónitos incluso cuando el atletismo ni nos vaya ni nos venga. Uno de aquellos fenómenos que la humanidad entera reconoce por su perfección, precisión y fortaleza. Un verdadero héroe moderno, como los que existen en los poemas y cantos griegos. Su carisma, además, lo ha hecho un personaje querido por muchos y odiado por los pocos dinosaurios que no comprenden que el deporte siempre fue un espectáculo. Bolt es un digno representante del potencial humano y es una máquina cuya perfección pocos olvidaremos.

Llegará un punto en que los récords se dejen de romper. Ese punto será cuando Bolt decida retirarse. Ave, Usain, y feliz cumpleaños.

El producto de la regla 20/11: marketing y emoción

por Carlos Villalpando

A cuatro años de que la regla 20/11 se instauró en nuestro futbol, hemos visto un sutil pero siempre benéfico cambio al sistema que se venía manejando antes.

México tiene la particular tendencia a temerle a lo joven y apostarle a lo experimentado. Esto no necesariamente es bueno ya que tiene varias repercusiones, por ejemplo:
1) Los futbolistas jóvenes, por simple estadística, siempre han sido los que mejor carrera desarrollan en un futbol de alto nivel. Es decir, mientras más jóvenes emigran, mejor les va. Ejemplos, muchos, pero para centrarnos en nuestro futbol: Andrés Guardado, Carlos Vela, Giovani dos Santos, Héctor Moreno y anteriormente Rafael Márquez y Hugo Sánchez. Existen honrosas excepciones, como Luis García y Carlos Salcido.
2) Un jugador joven es más fácil de moldear. Esto es bueno porque primero, se puede identificar mejor con el club en el que están (Omar Arellano, Javier Hernández, Guillermo Ochoa). Se vuelven, a su vez, promesas, presente y futuro del club, convirtiéndolos en emocionantes figuras en sus equipos. No es lo mismo una estrella con proyección que una estrella que no crecerá mucho más. La afición espera año con año verlos crecer hasta niveles que no conocemos. Daniel Ludueña difícilmente mejorará, y a pesar de ser ídolo y figura, ya vimos lo que tiene y no nos emociona ver lo que no ha mostrado. En cambio, no sabemos si a Arellano le espera una prometedora carrera en Europa (y creo que sí).

Las principales campañas de las principales marcas se centran en los jugadores jóvenes. Adidas se centra en Messi...

Las principales campañas de las principales marcas se centran en los jugadores jóvenes. Adidas se centra en Messi...

Estos dos ejemplos no sólo benefician al nivel sino al tipo y cantidad de mercadeo que se puede tomar del potencial de estas jóvenes estrellas. Yo siempre me he declarado fan del jugador joven por su inocencia, su picardía y su falta de maña. Esto no tiene nada que ver con el nivel futbolístico, sino con el tipo de futbol que se practica, sobre todo, en un país con una liga tan mañosa como la nuestra. Pero ésa es una opinión personal.

Veamos ahora las reales repercusiones futbolísticas que ha tenido esta regla. La Selección Nacional bajó considerablemente su promedio de edad y aunque en recientes meses nos ha dejado más dudas que satisfacciones, creo que es el camino a seguir. Las selecciones más potentes del mundo tienen en sus astros a jugadores jóvenes. Benzema, Ribéry, C. Ronaldo, Messi, Rooney, Torres, Fábregas, Robinho y centenares más son pilares en sus selecciones. Giovani dos Santos se va lentamente perfilando a ser el pilar de nuestra selección. Recordemos que apenas tiene 21 años. Le quedan 4 para ponerse al nivel de los mencionados anteriormente.

...y Nike en Rooney.

...y Nike en Rooney.

Es cierto que los jugadores más constantes tienen entre 26 y 30 años, sí, y probablemente también tengan mejor nivel futbolístico en general. Pero lo que hay que ver es que ellos son jugadores consagrados que, contrario a crecer, van a comenzar a descender. Es por eso que un Miguel Sabah, a sus 29 años, no es la respuesta al crecimiento de una selección nacional. Su súbito “repunte” no emociona a nadie. En cambio, tenemos nuestras esperanzas puestas en Vela y cada año esperamos que se consagre, a pesar de su juventud y la difícil competencia que tiene en su club y su liga. Confiamos y nos esperanzamos. Eso nos hace seguirlo, quererlo y tenerlo en una esfera de fanatismo muy distinta a aquella en la que está Sabah.

Lo joven ilusiona.

Lo joven ilusiona.

Hay quien dice que esta regla no sirve y que los talentosos debutarán jóvenes, con o sin regla. Este no ha sido el caso en México. Es una realidad que a los jugadores se les debutaba a los 22 o 23 años, edad en la que, para otras ligas, ya son muy viejos. Wayne Rooney tiene 24 años y llevamos 5 años o más escuchando de él.

Y lo joven vende.

Y lo joven vende.

Mercadológicamente también es favorable centrarse en jugadores jóvenes porque primero, representan el producto del trabajo de fuerzas básicas de un club (casi siempre) y como tal, su amor a la camiseta es mayor al de alguien que, en vez de tener 10 años con un club, ha tenido 10 clubes en 10 años. Esto engancha a la afición. Segundo, la “promesa” del potencial de un jugador sólo se podrá ver a futuro, con paciencia y trabajo. Esto también engancha a la afición a seguir a sus jóvenes, quienes los enamoraron por su espontáneo talento, su identidad con los colores y generan una emoción particular. Se dice “ahí se viene Arellano” entre los chivas, se dice “ahí se viene Ochoa” entre los americanistas, “ahí se viene Andrade” entre los cruzazulinos, “ahí se viene Juárez” entre los pumas. Es una particular emoción que engancha y que vende. Esto es innegable.

El futuro de muchos equipos ya es un presente gracias, en gran medida, a esta regla

El futuro de muchos equipos ya es un presente gracias, en gran medida, a esta regla.

Dentro de todo, ¿ha servido la aplicación de esta regla? Creo que sí. Grandes talentos han surgido en estos últimos 4 años. Algunos para la liga local, otros para las ligas más importantes del mundo. Ejemplos, sobran. Desde Guardado hasta el “Chema” Cárdenas, nuestro futbol se ha visto renovado con emocionantes – y a veces decepcionantes – prospectos de un futuro brillante que podría venir. Esto ocurría, la diferencia es que antes gozábamos de estas promesas durante 3 años, en que eran ya “consagrados” y por edad misma, “estancados”. Ahora agregamos 3 a 5 años más a la emoción.

Con la cola entre las patas

Por Anjo Nava

Desde aquel 23 de mayo del año pasado, en el que todos los titulares hablaban del nuevo fichaje del Deportivo la Coruña –algo casi tan espectacular como los que hizo el Real Madrid durante este verano-, lo supe. Omar Bravo iba a ser parte de ese selecto grupo de jugadores mexicanos que, por alguna razón, tuvieron un cierto brillo en el futbol nacional, haciendo pensar a los promotores deportivos que podrían tener el mismo éxito en ligas extranjeras. Borgetti, Germán Villa y hasta el mismo Cuauhtémoc Blanco –sí, sí lo lesionó un trinitario loco, pero no triunfó- son ejemplos de jugadores prometedores que nada más no la hacen en Europa. Una de las posibles causas que a simple vista se pueden dilucidar es que están mucho más allá de su proceso formativo. Ya se saben las mañas y las cosas que aquí les dan un cierto éxito (dejarse caer al mínmo contacto, tirar ante fallas defensivas importantes, etc.) pero en ligas más competitivas no se pueden salir con la suya.

Un fichaje para el ovido

Un fichaje para el olvido

Es el mismo caso de Omar Bravo. Sus números con el Depor no cumplieron con las expectativas del club, y no era para menos: jugó nueve encuentros de liga, de los cuales sólo inició dos; disparó ocho veces, sólo cinco fueron al arco y anotó uno, de hecho, cometió más faltas (nueve) que disparos, además de que lo expulsaron una vez.

Tras una temporada desastrosa, el Depor prestó a  Bravo por diez partidos a los Tigres (donde no logró ni una sola anotación). Posteriormente, la directiva gallega trató de vender y acomodar al sinaloense en algún otro equipo mexicano en la pasada edición del draft –ofreciéndolo como uno de esos productos milagrosos que anuncian en los informerciales, pero que no tienen ninguna credibilidad–, claramente, sin lograrlo.

El sinaloense quiere olvidar su paso por Europa

El sinaloense quiere olvidar su paso por Europa

Al terminar las vacaciones de verano, Bravo se reportó con los blanquiazules, logrando por fin, acabar con el contrato que lo amarraba por dos años más. Con carta en mano, Bravo inmediatamente se integró a las Chivas que después de dos partidos, no han logrado sumar un solo punto. Es indiscutible que lo necesitan. Pero esta vez es diferente; Bravo regresa, como el hijo que se salió muy temprano de casa, con las alas rotas.

Los jugadores mexicanos tienen que aprender que no siempre están listos –o simplemente no tienen lo que se necesita– para emigrar a otra liga, aun cuando en la propia parezca que derrochan talento. En México, si no se puede elevar el nivel de competencia en el torneo local, al menos en la parte formativa de jugadores se tiene que exigir más. Prepararlos para el día en el que un club extranjero se interese en ellos.

De pactos, disciplina y CONCACAF

por Carlos Villalpando

A apenas dos jornadas de estrenar el “pacto de respeto a la Autoridad”, la FMF y en específico la Comisión Disciplinaria ya dejaron ver que el pacto, de respetuoso, nada tiene. Ante los ojos de esta Comisión es lo mismo un par de amarillas por jalar la camiseta que un par de puñetazos en la cara. Se argumenta que fue en respuesta a una provocación pero, francamente, ¿de cuándo a acá no se provocan los defensores y los ofensivos en un tiro de esquina – o en cualquier momento para ser concretos? Las provocaciones son parte del futbol y si no, que le pregunten a cualquier jugador de antaño. Que le pregunten a Maradona, que le pregunten a Gascoigne, a Zidane y a muchos miles más.

La corrupción con la que trabaja esta Comisión Disciplinaria ha salido a relucir apenas a dos jornadas de su existencia, perdonándole dos partidos de suspensión a Mosquera y dejándole uno  (porque no podían quitarle todos; se hubiera visto fatal). No quiero pensar mal y “faltarle el respeto” a esta “autoridad” que tiene el FMF pero me hacen pensar que el hecho de que fuera el América los deja en serios predicamentos. No sé si hubiese sido lo mismo si el afectado hubiese sido Indios o Gallos. Probablemente no.

Se salió con la suya

Se salió con la suya

Esto me recuerda – hilando – los comentarios que alguna vez hicieron Chuck Blazer y Jack Warner en referencia a la Concachampions, pidiendo a los clubes mexicanos y estadounidenses que participaran con sus primeros equipos. Ante eso, pensé: “Si la CONCACAF quiere equipos de “primer nivel” en su competencia, que asegure estadios, canchas y arbitraje también de “primer nivel”. Yo no arriesgaría a que mi jugador más importante se lesionara por irregularidades en el campo (aka Puerto Rico Islanders) o en el arbitraje (aka muchísimos partidos)”. Era un sueño guajiro que Blazer y Warner pidieran eso, francamente.

Ahora creo lo mismo de lo que se pidió en este “pacto”. Los directivos piden honor y respeto a los árbitros. ¡Entonces que los árbitros hagan bien su trabajo y no se equivoquen! Para exigir respeto tienes que ofrecer calidad de primera, y francamente seguimos teniendo a Hugo León Guajardo y al del gobierno aguascaltense pitando. ¿Así cómo? Además, incoherentes, porque los afectados pueden (con toda justicia) apelar las decisiones de la misma Comisión Disciplinaria. ¿Dónde está la confianza, el honor y el respeto por el trabajo que derivó en la decisión original? Y ahora vemos que ni siquiera el trabajo de la propia Comisión está bien hecho, dado que se ha revocado y además se han disminuido ridículamente sanciones que, en principio, eran incluso cortas.

Ahora porque me digan algo malo (o muy bueno) de mi mami en la cancha, puedo soltarle un macanazo a quien lo dijo con la confianza de que sería lo mismo si jalara de la camiseta del rival estando amonestado. Ridículo. ¿Honor y respeto? Gánenselo.

Tarjeta roja a la Comisión Disciplinaria

Tarjeta roja a la Comisión Disciplinaria

* suspiro*

Por Anjo Nava

Hace rato mi querido amigo –y colaborador de este espacio–, el Golden, me mandó el siguiente cartón del maestro Trino Camacho:

La realidad Rojinegra

La realidad Rojinegra

Creo que ante la situación porcentual que vive actualmente el Atlas, no volver a ser campeón, es el último de nuestros problemas.