Hay sólo una cosa que, con suma facilidad, puede producir en nosotros las emociones más polarizadas. Desde el sillón o la tribuna, de un momento a otro, nos hace cruzar la barrera de las más devastante frustración, a la máxima expresión de euforia. Ése es el poder de una anotación.
Gambeteros es la voz del aficionado.